Un bordillo, un bloque o un adoquín llega a la obra preparado para colocarse. Parece sencillo. Sin embargo, detrás de cada una de esas piezas prefabricadas de hormigón existe un proceso de fabricación en el que intervienen materias primas, dosificación, moldeo, compactación, curado y controles de calidad.
Y aquí hay una diferencia importante que conviene aclarar desde el principio: cemento y hormigón no son lo mismo.
El cemento es uno de los componentes empleados para fabricar hormigón. El hormigón, por su parte, se obtiene combinando cemento, agua y áridos, además de otros componentes cuando la formulación del producto lo requiere.
Entonces, ¿cómo pasamos de esas materias primas a un bloque, un bordillo o un pavimento listo para utilizar en obra?
Vamos a verlo.
¿Qué es un prefabricado de hormigón?
Un prefabricado de hormigón es una pieza fabricada previamente en una planta de producción y posteriormente transportada hasta el lugar donde se utilizará.
Esa es precisamente una de sus grandes diferencias respecto al hormigón ejecutado directamente en obra.
En lugar de realizar todo el proceso en el emplazamiento definitivo, las piezas se producen previamente bajo unas condiciones controladas y siguiendo las especificaciones correspondientes a cada producto.
Una vez fabricadas y preparadas, pueden transportarse hasta la obra para su colocación.
Este sistema permite producir desde elementos relativamente sencillos hasta soluciones destinadas a edificación, urbanización y obra civil.
¿De qué se fabrican los prefabricados de hormigón?
Todo comienza con las materias primas.
Aunque la composición concreta depende del producto que queramos obtener, el hormigón se fabrica fundamentalmente a partir de:
- Cemento, que actúa como conglomerante.
- Áridos, como arena y grava.
- Agua, necesaria para la hidratación del cemento.
- Aditivos, cuando es necesario modificar determinadas propiedades de la mezcla.
- Pigmentos, en productos que requieren colores o acabados específicos.
La selección y dosificación de estos componentes es fundamental porque las características que necesita un adoquín no tienen por qué ser las mismas que las de un bloque o un bordillo.
No se trata simplemente de mezclar cemento, agua y áridos. Se trata de obtener el hormigón adecuado para la pieza que se va a fabricar.
¿Cómo se fabrican los prefabricados de hormigón?
Aunque el proceso puede variar según el tipo de producto y el sistema de fabricación, podemos resumir la fabricación de prefabricados de hormigón en varias etapas fundamentales.
1. Selección y dosificación de las materias primas
Antes de fabricar una pieza hay que determinar qué materiales se necesitan y en qué proporción.
Los áridos, el cemento, el agua y los posibles aditivos se dosifican según la formulación establecida para cada producto.
Esta fase es clave para conseguir que las características del hormigón sean homogéneas entre diferentes ciclos de producción.
2. Mezclado del hormigón
Una vez dosificadas las materias primas, comienza el mezclado.
El objetivo es conseguir una masa homogénea en la que sus distintos componentes estén correctamente distribuidos.
La composición, cantidad de agua y tiempo de mezclado influyen directamente en las características posteriores del producto, por lo que este proceso debe mantenerse bajo control.
3. Moldeo de las piezas
Aquí es donde el hormigón empieza a adquirir su forma definitiva.
La mezcla se introduce en moldes específicos para obtener las dimensiones y geometrías requeridas.
Gracias a este proceso es posible fabricar de manera repetitiva piezas con unas características determinadas: bloques, adoquines, bordillos, canaletas, bovedillas y muchas otras soluciones.
4. Compactación
Dar forma a una pieza no es suficiente. El hormigón debe alcanzar las condiciones necesarias para ofrecer las prestaciones previstas.
Dependiendo del sistema de producción, se aplican procesos de compactación que ayudan a distribuir correctamente el material dentro del molde y a conseguir una pieza homogénea.
Esta etapa resulta especialmente importante para lograr productos consistentes y con un acabado adecuado.
5. Curado del hormigón
Una vez moldeada la pieza llega una fase fundamental: el curado.
El hormigón necesita tiempo y unas condiciones adecuadas para desarrollar progresivamente sus propiedades.
Por eso, fabricar un prefabricado no significa simplemente llenar un molde y retirarlo unos minutos después. Hay que respetar el proceso necesario antes de que la pieza pueda manipularse, almacenarse y posteriormente utilizarse.
6. Desmoldeo y control
Cuando la pieza ha alcanzado las condiciones necesarias se retira del molde y puede continuar el proceso de producción.
En esta fase pueden comprobarse aspectos relacionados con dimensiones, aspecto y características exigidas al producto.
La fabricación en planta permite precisamente establecer procedimientos de producción y control antes de que las piezas lleguen a su destino.
7. Almacenamiento y expedición a obra
El último paso ocurre antes de que el prefabricado llegue al cliente.
Las piezas terminadas se organizan y almacenan de forma adecuada hasta preparar su expedición.
Cuando llega el momento, se cargan para su transporte hasta la obra o almacén correspondiente.
Y ahí está una de las claves del sistema: buena parte del trabajo ya se ha realizado antes de llegar a la obra.
¿Qué ventajas tiene fabricar el hormigón en planta?
La prefabricación cambia dónde y cómo se ejecuta una parte importante del proceso constructivo.
Fabricar las piezas previamente permite trabajar en un entorno de producción controlado, repetir procesos y preparar los elementos antes de transportarlos al lugar de instalación.
Esto se traduce en varias ventajas.
Mayor control sobre la fabricación
En una planta se pueden establecer procedimientos definidos para controlar materias primas, dosificación, producción y producto terminado.
Homogeneidad entre piezas
Cuando un proyecto necesita decenas, cientos o miles de unidades, la repetibilidad cobra especial importancia.
La producción industrial permite mantener geometrías y características definidas entre piezas de un mismo producto.
Menos operaciones en obra
El elemento llega ya fabricado. Por tanto, una parte del proceso que tradicionalmente tendría que realizarse en la propia obra se ha trasladado previamente a fábrica.
Rapidez de colocación
Dependiendo del producto, disponer de elementos preparados para su instalación puede simplificar la ejecución y ayudar a reducir tiempos.
Mejor planificación
Fabricación, suministro y colocación pueden coordinarse según las necesidades del proyecto, facilitando la organización de los trabajos.
¿Qué tipos de prefabricados de hormigón existen?
Cuando hablamos de prefabricados de hormigón no hablamos de un único producto.
Existe una enorme variedad de elementos destinados a diferentes aplicaciones dentro de la construcción.
En Pretensados Durán fabricamos soluciones para obra civil, urbanización y edificación, entre ellas:
- Bloques y complementos de hormigón.
- Bordillos.
- Adoquines y pavimentos.
- Rigolas.
- Canaletas.
- Bovedillas.
- Casetones.
- Ladrillos de hormigón.
- Piezas especiales.
Cada producto responde a unas necesidades diferentes y, por tanto, también requiere unas características y un proceso de fabricación adaptados a su uso.
Prefabricado de hormigón y hormigón in situ: ¿cuál es la diferencia?
La principal diferencia está en dónde se fabrica el elemento.
El hormigón ejecutado in situ se vierte y adquiere su forma definitiva en la propia obra.
El hormigón prefabricado, en cambio, se utiliza para producir previamente elementos en una planta especializada. Una vez preparados, esos elementos se transportan hasta su destino para ser colocados.
No significa necesariamente que una opción sea siempre mejor que otra. La elección depende del proyecto, la aplicación, los plazos, las características técnicas y el sistema constructivo previsto.
La ventaja del prefabricado aparece cuando interesa trasladar parte del proceso desde la obra a un entorno industrializado.
¿Por qué son importantes los controles de calidad?
Una pieza de hormigón puede parecer sencilla a primera vista, pero sus prestaciones dependen de muchos factores: materias primas, dosificación, fabricación, curado, geometría y condiciones de almacenamiento, entre otros.
Por eso, el control forma parte del proceso.
Pretensados Durán somete sus productos al control del marcado CE cuando corresponde y trabaja bajo sistemas de gestión conforme a las normas ISO 9001 e ISO 14001, vinculadas a calidad y gestión ambiental.
El objetivo es que el producto que finalmente llega a obra responda a las características establecidas para su aplicación.
Pretensados Durán: prefabricados de hormigón desde Badajoz
En Pretensados Durán llevamos desde 1990 fabricando prefabricados de hormigón en Badajoz.
A lo largo de estas décadas hemos ampliado nuestra gama para responder a las necesidades de empresas constructoras, profesionales y almacenes de materiales, desarrollando soluciones para diferentes aplicaciones dentro de la construcción.
Porque detrás de una pieza que parece tan sencilla como un bloque, un bordillo o un adoquín hay mucho más que cemento.
Hay selección de materias primas, dosificación, fabricación, control, experiencia y conocimiento del producto.
Ese es precisamente el valor de la prefabricación: hacer en fábrica lo que puede llegar a la obra ya preparado para cumplir su función.
Si buscas prefabricados de hormigón para tu próximo proyecto, consulta el catálogo de Pretensados Durán o ponte en contacto con nuestro equipo para encontrar la solución que necesitas.




